Así nos ven
La opinión de colaboradores, artistas, académicos e importantes entusiastas del arte sobre nuestro espacio. A continuación las valiosas contribuciones:
"Realmente nunca vemos cuando una idea está naciendo, pero sí podemos palparla a través de las conversaciones por las que se va perfilando y, por supuesto, podemos medirla y apreciarla una vez que se ha materializado. Nunca pensé que eso que Carlos Woods tenía en la cabeza hace cuatro años cobrara las dimensiones de lo que hoy es en realidad. Vi nacer esta galería, pues nació cuando su creador se interrogaba y me interrogaba acerca de sus posibilidades; en ese entonces, fue una ilusión, una locura y un sueño. Hoy, que es una realidad, hecha y derecha, con cuatro años de vida y muchos más por delante… ha desbordado mis expectativas aunque no creo que haya sorprendido las de su visionario autor, pues cada día lleva el pulso de sus exigencias, la tensión de su crecimiento y la satisfacción de su buena marcha. Nunca, en Guatemala, había habido una galería como ésta. Espero realmente que la alta exigencia con que se ha mantenido, siga ese plano inclinado que es ya su modo de ser".
S. Herrera U. Octubre, 2009
Una donación inesperada.
Algunos los países parecen haber encontrado la fórmula para tener museos en pleno funcionamiento gracias a alianzas estratégicas. En el área Centroamericana destacan Costa Rica con una larga tradición desde la década de los setenta y el Salvador con la creación del Museo de Arte. Guatemala parece no salir del profundo olvido en que tiene su patrimonio artístico. Los tres museos insignia del Estado lo constituyen, el Museo de Arte Moderno, el de Historia y el Museo de Arqueología y Etnología. Todos circunscritos a un presupuesto de hambre, los han maniatado en su accionar. Y esto parece no cambiar en el futuro. El renglón de las artes no fue mencionado por ninguno de los candidatos presidenciales, que en sus campañas parecen más proclives a los corridos norteños, a la cumbia y a la salsa, o sensuales bailarinas de cabaré, cuando no a los artistas del espectáculo.
La mayoría de museos del mundo trabaja a través de donaciones, que no siempre son en dinero en efectivo. Un ejemplo de esto son los museos estadounidenses que en su funcionamiento interviene tanto el Estado como la iniciativa de voluntarios y empresas privadas. Este modelo requiere de una gestión ágil y creatividad para poder convocar a diversos agentes de la sociedad, algo que en Guatemala cuando se hizo, fue abortado por el Ministro del Cultura de turno. Hay que recordar el giro que tuvo el Museo de Arte Moderno entre 1996 y 1999 cuando el Patronato de Bellas Artes se involucró en su gestión.
Esta semana se llevó a cabo un hecho trascendental, el coleccionista Carlos Woods donó al Museo de Arte Moderno su colección de obras del reconocido artista contemporáneo Darío Escobar. Este conjunto de piezas reúne piezas emblemáticas del artista visual guatemalteco más reconocido del momento a nivel internacional. Escobar se ha forjado solo y en silencio un nombre que destaca en Bienales, Ferias de arte y es representado por galerías en Nueva York y París. El famoso vaso de MacDonals repujado en oro, las patinetas, bates, raquetas repujadas en plata, una versión del serpentario presentado en la Bienal de Venecia y una serie de dibujos invisibles es parte de ese legado donado con precio en el mercado del arte de aproximadamente tres cientos mil dólares. Con estas piezas este museo recibe una colección de arte contemporáneo consagrado en los mejores espacios del mundo, como el Museo Pompidou, la colección Jumex o la Bienal de Venecia.
La importancia de Escobar en el arte guatemalteco es innegable, después del trabajo de Galería Imaginaria, puede decirse que es con este artista que la línea del arte moderno da un giro a lo que se denomina arte contemporáneo. Históricamente es un nombre que no puede obviarse. Ahora gracias al espíritu de Carlos Woods esta donación será el inicio de la colección del arte de los noventas, que el museo carecía y que nunca iba a poder comprar.
Ojalá que el desprendimiento que ha tenido Woods pueda ser imitado por otros y lograr que el Museo de Arte Moderno pueda hacer una gestión digna, conscientes de sus grandes limitaciones financieras y de gestión del arte. Lástima que el ministro de Cultura brilló por su ausencia.

