Doméstica: Colectivo La Torana

Doméstica de Colectivo La Torana

 

Del 7 al 30 de abril de 2010

Carlos Woods Arte Antiguo y Contemporáneo

 

 

Dentro de la temporada 2010, durante el mes de abril, la galería Carlos Woods Arte Antiguo y Contemporáneo albergará una muestra del colectivo La Torana titulada Doméstica. La exposición estará abierta del 7 al 30 de abril, en la sala de la galería, ubicada en la 10 avenida 5-49 zona 14.

Esta exposición es la primera muestra formal del colectivo, en un espacio dedicado exclusivamente para ellos; además, Doméstica también es una muestra que contiene obras realizadas cada una como colectivo, a diferencia de muestras pasadas donde han participado de individualmente cada uno de los miembros de La Torana.

La Torana está formado por los artistas Marlov Barrios, Plinio Villagrán, Erick Menchú, Norman Morales y Josué Romero.

“El trabajo artístico del Colectivo La Torana es el fruto de una investigación profunda en el imaginario colectivo urbano, he ahí sus continuas referencias a la iconografía propia de los buses, los cómics y las revistas de caballeros, sin olvidar las figuras que marcan la niñez: los ángeles, el diablo, indios y soldados, sin soslayar a un héroe como el Chapulín colorado.  Su obra alude situaciones que afectan al ser humano en el entorno doméstico y fuera de él.  El objeto es resignificado, por lo que magnificar lo trivial adquiere proporciones simbólicas alucinantes”, escribe el curador de la muestra Miguel Flores Castellanos.

La Torana es el colectivo más importante de artistas visuales de Guatemala en la actualidad. Han hecho numerosas exposiciones a nivel nacional e internacional.  Recientemente fundaron el Taller Experimental de Gráfica (TEG) en la Ciudad de Guatemala y obtuvieron el glifo de oro en la XVI Bienal de arte Paiz de Guatemala.

“Doméstica lleva implícito el calor del hogar, he ahí la alusión a los objetos de casa, pero trascienden el ámbito interno para hacer alusiones a la situación doméstica de Guatemala, de cómo se vive en este país, lleno de rituales, sueños y esperanzas”, apunta Flores Castellanos, quien continúa: “El hogar se visualiza como un lugar impregnado de diversos discursos, el económico, el religioso, el de la violencia, todos agobiantes. Las tareas de la vida diaria se nos imponen como cívicos rituales, no hay diferencia en planchar y doblar una camisa con bajar y doblar un pabellón. La ilusión del descanso se obtiene con lo que está a la mano, aunque se sepa que es irreal. Estos artistas crean a través de iconos su propio universo, negro, escenario de la eterna lucha del bien y el mal, el amor y la violencia, una realidad que paradójicamente se muestra como un tapiz lúdico, cautivante, donde el observador se sabe incluido, como una figura más”.