Donación Carlos Woods / Darío Escobar



Del patrimonio Woods al patrimonio de Guatemala
La Donación Carlos Woods de la colección Darío Escobar al Museo Nacional de Arte Moderno “Carlos Mérida” consistente en 24 piezas fechadas entre 1998 y 2011, que pasarán a ser parte del acervo cultural de Guatemala y que custodiará el museo como máxima entidad de las artes visuales en nuestro país.
“El móvil de una Donación a un museo puede contemplar muchas aristas, sin embargo siempre el beneficiado es uno solo: el público. En el caso de la “Donación Carlos Woods” el Museo Nacional de Arte Moderno “Carlos Mérida” de Guatemala replantea la visión y responsabilidad de su colección. Si bien, y hasta el momento, la colección correspondía a la producción plástica y gráfica representativa del Siglo XX, su renovación en concepto, principios y estructura artística obliga a retomar expresiones que complementen la producción visual y conceptual de finales del siglo pasado e inicios del presente”, apunta el arquitecto José Mario Maza Ponce, director del Museo Nacional de Arte Moderno.
Con este proyecto, Carlos Woods apuesta por el fortalecimiento de la colección nacional de arte, elemento de suma importancia para el acervo cultural nacional, logrando la ratificación y el respaldo de esta propuesta artística tras su ingreso a la máxima institución de artes visuales en el país. De esta forma, se intenta también revalidar la figura del donante como pieza importante hacia la perpetuación de las expresiones artísticas de Guatemala y fundar las bases para enfrentar un nueva época de continuidad cultural, que con obras como las contenidas en esta colección sentaron ya un precedente.
“La Donación, representa una inyección renovadora a la colección y la responsabilidad de ofrecer una visión mas complementadora del quehacer artístico nacional y su repercusión mundial. La obra de Darío Escobar, altruistamente donada por Carlos Woods corresponde a una responsabilidad entre el museo, su sociedad, los creadores y los coleccionistas en un trabajo conjunto que fortalezca el quehacer y que busque como beneficiado final a su sociedad: el público”, destaca Maza Ponce.
“Más que donación quisiera llamarle compromiso conmigo mismo. Al verme rodeado de obras cuya producción y ediciones forman parte de museos y colecciones a nivel mundial, no terminaba de entender por qué en Guatemala, su país de origen, no tuviéramos la oportunidad de reunir, conservar y, por qué no decirlo, lucir una de las máximas expresiones del arte contemporáneo guatemalteco. Mi afán no es dar ejemplos a seguir. Agradezco al Museo Nacional de Arte Moderno “Carlos Mérida” por permitirme dejar una huella como tercera generación de una familia amante de las artes”, señala Carlos Woods.


Los objetos de Darío Escobar forman un discurso artístico armado a base de metáforas que conjugan lo poético con lo mundano. Son obras de arte cuyo significado se clarifica tras su encuentro con el artista, que colisiona elementos de la cultura popular, habituada a los procesos industriales y masivos, y de la alta estética, conectada a la vieja tradición guatemalteca de la artesanía refinada. El azar puede ser parte de sus bocetos, de sus reflexiones o de sus mismos gestos artísticos; pero su rigurosidad visual lo lleva a utilizar netamente las formas y texturas más elementales de sus referentes principales: lo esferoidal y elástico de un balón de fútbol, lo limpio y vectorial de un stick de billar, la llanta de bicicleta como objeto escultórico propenso y maleable al espacio que la arropa, etc. Los objetos de dureza original destinados al alto rendimiento logran perpetuarse gracias al proceso de fragilización al que el artista somete sus obras.
Darío Escobar pertenece a una generación de artistas particularmente sensible y particularmente plástica, cuyo objetivo fue dejar atrás las formas clásicas del trato artístico. Un grupo que ejerció una novedosa profundidad artística, una importante y valiosa riqueza conceptual y frescas propuestas estéticas. Con estos artistas se dio la ruptura entre la denominada época de oro y la nueva centuria; creadores que devanean y profundizan con lo industrial y lo histriónico, con lo precario y lo simbólico, con lo cínico y con la razón; con lo necesario y lo profano, con lo académico y lo empírico, con la belleza y con el desorden; con la tecnología, con lo social, con el coleccionismo, con la crítica, con lo comercial y con la necesidad de una nueva casa para el arte guatemalteco del siglo XXI.
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La colección fue entregada y presentada en un acto protocolario el pasado miércoles 7 de septiembre en la sala de exhibiciones temporales del Museo Nacional de Arte Moderno, en el que participaron el Viceministro de Cultura y Deportes, Carlos Woods y el arquitecto José Mario Maza, director del Museo. Además asistió el artista y diversas personalidades del mundo de la cultura y las artes en Guatemala.




